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RESEÑA HISTORICA

Síquima, nombre tomado del cacique Síquima que residió en este poblado, fue uno de los caciques de mayor renombre entre las comarcas por sus proezas guerreras. En cada lunación reunía y ejercitaba a sus súbditos en el manejo de las armas, castigando con una pena de muerte al que sin su venia dejara de concurrir, procedimiento que le sirvió para subyugar al gran señor de Manoa,  amo de un señor cuyos rastros se ven aún en numerosas pictografías grabados en los sitios de Monguí, la Concordia y la Soledad.

Hasta la primera mitad del siglo XVII, la iglesia de Síquima fue una enramada de bareque y palmicha. Refiere la tradición que al ser erigida la parroquia de Síquima en el año de 1.721, fue trasladada de Santafe de Bogotá la imagen de la Inmaculada Concepción como la patrona del pueblo.

Síquima perteneció primero a las vicarias de Tocarema, Anolaima, la Mesa, Zipacon y Facatativa. Perteneció algún tiempo a la parroquia de Mariquita, El decreto 23 de marzo de 1.822 firmado por el General Santander, el cual dividió la provincia de Mariquita en 4 cantones, así: Honda, Ibagué, Tocarema y la Mesa cuyo articulo dice: El excanton de la Mesa corresponderá a Tena, Anolaima, Síquima, el Colegió, Anapoima y Rioseco.”
En 1.840 al llegar el párroco José Antonio Vergara, quien hizo ver a los habitantes lo impropio del sitio en que se levantara el pueblo de la Inmaculada Concepción de Síquima comenzó a agitarse la idea del traslado.
Muchas fueron las opciones, por ultimo la seleccionada fue el sitio conocido con el nombre de Guayabal, paraje así llamado por estar cubierto por estos árboles, alegando para ello estar sobre el camino a la sabana y a la orilla del río Síquima que le surtiría de agua.

Cediendo los vecinos a la voluntad del párroco, escogieron el 8 de diciembre en horas de la tarde para inspeccionar el lugar y trazar la población. Más tarde su santidad Pió IX, fijo el 8 de diciembre como la fecha para celebrar el dogma de la Inmaculada Concepción.

Motivaron el cambio de lugar de la población la pésima situación geográfica y topográfica, las malas condiciones climáticas. La fundación del pueblo de Guayabal de Síquima, se hizo el 8 de diciembre de 1.845 en la presencia de Manuel José Mosquera, arzobispo y Tomas Cipriano de Mosquera Presidente de la Republica.

Inmediatamente en virtud del contrato, el señor Benedicto Corredor dio principio de la construcción de la capilla pajiza en piedra toscada y bahareque. El mismo contratista inicia la construcción de la casa municipal, en el lugar que hoy ocupa la actual.

En esta misma época se fomentaron en este lugar los grandes aserraderos de madera a golpe de hacha por carecer de otros elementos; fueron importantes aserraderos el de Pantanillo y el del Balú. En el año de 1.858, en el sitio malabrigo, se monto la primera maquinaria de aserrar madera y las piezas obtenidas se arrastraban en yuguillo hasta Villeta sitio de venta.

El 13 de agosto de 1.853, el padre José Joaquín Forero, bendijo la capilla, el 14 del mismo mes, celebro por primera vez la fiesta del Hábeas. Por esta misma época se celebraron en Guayabal de Síquima, las primeras fiestas llamadas “reales” con toros de lidia de la hacienda Martina.

La celebración de estas fiestas se han venido conservando hasta la actualidad, agregándose en estos últimos años la pomposa fiesta del campesino.

En general, este pueblo ha llevado una vida sedentaria, entregados al trabajo de los trapiches, los cultivos de café, maíz, arracacha, yuca y caña de azúcar

 

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